Descripción
El acné es una afección de la piel que aparece cuando los folículos pilosos se tapan con grasa (sebo) y células muertas, lo que puede generar puntos negros, espinillas o granos inflamados.
Es más frecuente durante la adolescencia por los cambios hormonales propios de esa etapa, pero también puede aparecer en la adultez, especialmente en mujeres relacionado con el ciclo hormonal.
Causas
- Aumento en la producción de sebo por las glándulas sebáceas.
- Acumulación de células muertas que obstruyen los poros.
- Presencia de bacterias en la piel que favorecen la inflamación.
- Cambios hormonales (pubertad, ciclo menstrual, embarazo).
- Antecedentes familiares de acné.
- Uso de cosméticos o productos comedogénicos.
Síntomas
- Puntos negros y puntos blancos.
- Granos rojos e inflamados.
- Lesiones con contenido purulento (pústulas).
- Nódulos o quistes dolorosos bajo la piel en casos más severos.
- Piel con exceso de grasa.
Diagnóstico
El diagnóstico del acné se realiza mediante una evaluación clínica de la piel. El médico revisa el tipo y la extensión de las lesiones para definir la gravedad del cuadro y el tratamiento más adecuado. En general no se requieren exámenes de laboratorio, salvo que se sospeche una causa hormonal de base.
Tratamiento
- Cremas o geles tópicos con retinoides o peróxido de benzoilo.
- Antibióticos tópicos u orales en casos moderados.
- Tratamientos hormonales, cuando corresponde.
- Isotretinoína oral en casos severos, siempre bajo supervisión médica.
Prevención
- Limpiar la piel con suavidad, dos veces al día.
- Usar productos etiquetados como no comedogénicos.
- Evitar manipular o exprimir las lesiones.
- Retirar el maquillaje antes de dormir.
- Consultar a un dermatólogo si el acné persiste o deja marcas.
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